OXFORD

Y toqué fondo.
El alma del estanque
guarda secretos.

Temí morir.
Temí vivir así.
Temí mi imagen.

Sin respirar,
con las últimas fuerzas
busqué la luz.
Me traje un pálpito,
la semilla de un sueño.

Y salí fuera.
Empapado, débil,
desorientado.

Una ciudad
esculpida en la lluvia
me rodeaba.

Piedras de siglos,
agujas de ansias jóvenes
y al final tú.

Tocas mi mano
en el rincón tranquilo
del café Nero.
Es todo el universo
el que me está tocando.

Buscas un libro
en el área humanística
bajo la Blackwell’s.

Me regalas otro
que compraste en Waterstones
sin que te viera.

Torres de versos
se alzan en el hostal.
Ensueños celtas,
en un tiempo sin poemas
somos ya casi bardos.

Tu barquillo de
caramelo salado
queda ya lejos.

El narguillé
de aquel cafetín turco
pervive en fotos.

Es muy posible
que nunca más pisemos
el bosque prístino
junto a Magdalene College
para mirar los ciervos.

Mas rozo tus labios
y tu corazón viejo
me canta joven.

Ya se fue el miedo.
La vida es hoy amable.
Mi sombra ríe.

Largo respiro.
Estoy aquí presente
al fin del viaje.
Me traje una visión:
nuestros cuerpos sin más.

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