NADIE PUEDE

Nadie puede aliviar
el peso de su propia sombra.

Nadie puede borrar
el reflejo de su rostro en el espejo.

Nadie puede disimular
las huellas dejadas en el barro.

Nadie puede recomponer
ese sueño que se ha roto.

Nadie, ni si quiera el poeta,
puede matar a su otro yo,
el que le recuerda a diario
que tiene proporciones
y que su alma cabe
en una caja de zapatos.

Nadie puede cazar
los amores que quedaron en el aire.

Nadie, ni si quiera el soñador,
puede separar el fuego de las cenizas,
la música de sus silencios,
la lluvia de la tristeza.

Nadie puede evitar
ser día y noche a la vez.

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