MEDITACIÓN BIEN TARDE

Una ficción.
Una ilusión.
Un juego.
Sentir que me deseas
al otro lado de la barra.
Y sólo eso.

Pues tales formas de actriz
en su segunda parte de la historia
no precisan de ser salvadas.

(Recorrimos tantas formas salvables
para encontrarnos en el punto de partida…)

Una ficción.
O una ilusión.
O un juego.
Ser el hombre por descubrir,
el “tipo con proyecto interesante”
para desvanecernos sin banda sonora.

(Y es que todos los “tipos con proyectos”,
guardamos la misma sorpresa
para las tardes de domingo…)

¡Ay de ese tiempo que perdemos!
¡Ay de lo que no sea preciso instante
intrascendente!

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