LA CANCIÓN DEL EXILIADO

A Julio Abelenda

Esperas ese bus
en una parada destartalada
hechizado por la belleza
que solo tus ojos ya ven.

Crees que no tienes nada,
que el tiempo te robó cualquier paraíso.
La hora mecánica fue inclemente:
en su nuevo orden no tienes lugar.

Guardas una libreta
con secretos y maravillas,
un refugio de letras
que la banalidad no alcanza.

Exiliado de tu país,
exiliado de la vida correcta,
sigues buscando lo inasible
a la salida del call center.

Quisiera abrazarte muy fuerte
como los hombres correctos nunca hacen.
Quisiera reír y llorar junto a ti
a la manera de los buscadores.

No es verdad que estés solo.
Los que esperamos nuestro bus
con los ojos ebrios de ensueño
te acompañamos.

El paraíso está en la mirada
y el mundo de fuera siempre fue caos.
¡Que se queden ese mundo los ambiciosos!
Nuestras victorias no hacen ruido.

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