Humanismo panenteísta

A veces, tras mucho buscar, uno no encuentra. Entonces es el momento de inventar algo propio: un espacio físico, intelectual o espiritual donde poder vivir. Quizás este espacio sea acertado. Quizás sea ridículo. Quizás sea simplemente banal. Pero es, por fin, tu espacio. 

Con este ensayo pretendo dar a conocer mi marco de de referencia filosófico y espiritual, el espacio mental que habito, y que tal vez algún lector quiera compartir.

Pido de antemano disculpas por semejante osadía a filósofos, psicólogos, teólogos y maestros de distintas tradiciones espirituales. Solo soy un poeta que intenta aclarar sus ideas y darles una forma coherente. No obstante, asumo el compromiso de mantener la misma honestidad al exponer mis ideas que cuando compongo versos.

Mi marco de referencia filosófico es una forma de humanismo panenteísta que bebe de tres fuentes principalmente:

  • Los clásicos de la filosofía occidental, con especial hincapié en el pensamiento de Baruch Spinoza.
  • El cristopaganismo, una corriente sincrética del neopaganismo que incluye prácticas y creencias tanto cristianas como paganas.
  • Los hallazgos de la psicología transpersonal, siendo las obras de Carl Gustav Jung y Ken Wilber mis faros dentro de este océano.

Una vez mostradas mis fuentes, paso a describir qué formas de humanismo y panenteísmo comparto. Más tarde dedico unas palabras a las dos corrientes de la psicología transpersonal que me han influido. En el punto más importante del ensayo, propongo un programa de vida inspirado en los apartados anteriores. Finalmente, cierro en ensayo con una conclusión breve.

HUMANISMO

El Diccionario de la Real Academia Española define el término humanismo de la siguiente forma:

1. m. Cultivo o conocimiento de las letras humanas.
2. m. Movimiento renacentista que propugna el retorno a la cultura grecolatina como medio de restaurar los valores humanos.
3. m. Interés por los estudios filológicos y clásicos.
4. m. Doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos.
5. m. Sistema de creencias centrado en el principio de que las necesidades de la sensibilidad y de la inteligencia humana pueden satisfacerse sin tener que aceptar la existencia de Dios y la predicación de las religiones.

De entre estas acepciones, la versión del humanismo que suscribo incluye a la 1 y la 4. Concibo el humanismo como una metadisciplina integradora de los valores humanos que abarca a las diversas artes, las áreas académicas conocidas tradicionalmente como “Letras”, las ciencias sociales, la ciencia básica y la espiritualidad. Al incluir la espiritualidad dentro del ámbito del humanismo, difiero ligeramente la la acepción 5, aunque respeto intelectualmente a los defensores de esta interpretación.

El humanismo ha tenido históricamente un talante más filosófico que espiritual, pero precisamente ese indagar en y mediante el pensamiento puede aproximar al indagador a lo transpersonal. Afortunadamente, el Dios del humanismo no tiene que ser necesariamente la divinidad teísta convencional que predican las ramas exotéricas de las religiones abrahámicas.  

Por otra parte, la versión del humanismo que suscribo acoge a la ciencia, aunque la subordina al servicio de las necesidades y valores humanos. En este sentido, una ciencia humanista no puede ser, de ninguna forma, tecnociencia neoliberal. Ésta última pone a las personas al servicio de las necesidades tecnocráticas de una élite, lo que resulta opuesto a cualquier forma de ética humanista.

A través del humanismo se puede llevar a cabo ese necesario diálogo entre ciencia y espiritualidad para que ambas se enriquezcan mutuamente y maduren en paralelo.

PANENTEÍSMO

El Diccionario de la Real Academia Española define el término panenteísmo de la siguiente forma:

De pan-, el gr. ἐν en 'en', θεός theós 'dios' e -ismo.
1. m. Fil. Teoría de K. Krause, filósofo alemán de principios del siglo XIX, según la cual Dios contiene al mundo y este trasciende de Dios.

Es también de interés la definición que ofrece Wikipedia:

El panenteísmo (del griego: πᾶν (pân). 'todo'; ἐν (en), 'en'; y θεός (theós), 'dios') es un concepto filosófico y teológico que indica que Dios es a la vez inmanente y trascendente al universo o, en otras palabras, que Dios engloba el universo pero no se limita a él, diferenciándose tanto del panteísmo, que afirma la identidad entre Dios y el universo, como del pandeísmo, que afirma que Dios deja de ser trascendente cuando crea el universo y se funde en el mismo. El Dios del panenteísmo es el creador y la energía vital del universo, así como la fuente de la ley natural, por lo que es trascendente e inmanente.

Aunque el padre del término concreto fue el filósofo idealista y masón Karl Christian Friedrich Krause, esta interpretación de la divinidad ha tenido manifestaciones muy diversas a lo largo de la historia. 

Algunos estudiosos consideran que la concepción de Dios del filósofo racionalista Baruch Spinoza encaja mejor dentro del panenteísmo que del panteísmo clásico. Para Spinoza, Dios y naturaleza son lo mismo. La parte inmanente de Dios correspondería a nuestro universo con sus atributos “tangibles”, que son Pensamiento y Extensión. La parte trascendente de Dios estaría formada por esos otros infinitos atributos “intangibles” fuera del alcance de las capacidades sensoriales y mentales del ser humano.

Un ejemplo de panenteísmo desde una perspectiva religiosa lo encontramos en el cristianismo celta. Esta forma de cristopaganismo, muy querida en las Islas Británicas, considera que la Creación es una teofanía del Dios cristiano. La Creación emana del Dios cristiano y, a su vez, forma parte de Él. Por lo tanto, la Creación resulta ser también sagrada y debe ser honrada como tal. De nuevo tendríamos así un Dios con un aspecto trascendente, la Fuente la Creación; y otro inmanente, lo Creado.

La nómina de encarnaciones del panenteísmo es amplia y está presente en tradiciones filosóficas y religiosas tan respetables como el neoplatonismo, el hinduismo, el taoísmo, el cristianismo ortodoxo, el gnosticismo, el judaísmo, el islam y, por supuesto, el krausismo, la corriente del idealismo alemán que nutrió a muchos de los grandes intelectuales y científicos españoles del siglo XX.

Incluyo en mi marco de referencia filosófico las interpretaciones panenteístas de Baruch Spinoza y del cristianismo celta por sintonía intelectual y emocional respectivamente, aunque guardo todo mi respeto por las restantes formulaciones de esta idea.

PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL

Wikipedia define la psicología transpersonal de la siguiente forma:

La psicología transpersonal es una rama de la psicología que integra los aspectos espirituales y trascendentes de la experiencia humana con el marco de trabajo e investigación de la psicología moderna. El término transpersonal significa “más allá” o “a través” de lo personal, y se refiere a las experiencias, procesos y eventos que trascienden la habitual sensación de identidad, permitiendo experimentar una realidad mayor y más significativa. Sus investigadores estudian lo que consideran los potenciales más elevados de la humanidad y del reconocimiento, comprensión y actualización de los estados modificados de consciencia, unitivos, espirituales y trascendentes.

Uno de los padres de esta corriente de la psicología es el psiquiatra y psicólogo suizo Carl Gustav Jung, una figura muy controvertida dentro de las dos áreas en las que trabajó. Sus principales detractores lo han tachado de “esoterista” y “ocultista” en múltiples ocasiones. Su actitud ante el ascenso del nazismo no fue ética y resulta una mancha tan imborrable en su vida personal que para muchos invalida su obra. Para quienes valoramos sus hallazgos psicológicos en vez de juicios morales, descubrimientos como el inconsciente colectivo, los arquetipos, la sombra o la teoría de la sincronicidad han pasado a formar parte de nuestro vocabulario diario. Jung defendía que toda la realidad era un solo ente que incluía tanto los aspectos mentales como los materiales. Mente y materia formarían parte del mismo continuo y la separación entre ambos sería solo ilusoria. A esta formulación la llamó el Unus Mundus, y conecta indirectamente con las ideas panenteístas que abordo en este texto.   

Uno de los psicólogos transpersonales más interesantes en activo es el norteamericano Ken Wilber. También es un autor muy controvertido por diversas razones. La más evidente es haber pasado de ser un intelectual que establecía saludables diálogos entre ciencia y religión y oriente y occidente, a convertirse en un gurú espiritual. Me cuesta ser neutral con Wilber, ya que ha sido un teórico fundamental en mi formación y su deriva en los últimos años me incomoda. No obstante, su obra hasta Espiritualidad Integral me parece totalmente recomendable. 

Wilber ha desarrollado su propia rama de la psicología transpersonal, a la que llama Teoría Integral. Esta Teoría Integral se basa en un modelo teórico bautizado como OCON (Omni Cuadrante y Omni Nivel) con el que pretende establecer un mapa de la realidad en su conjunto hasta lo que conocemos actualmente, incluyendo sus aspectos objetivos, subjetivos e intersubjetivos. Wilber tiene una idea evolutiva de la humanidad y defiende que todos estamos en lo que él llama el Proyecto Atman, que incluiría tanto las formas acertadas como desacertadas de búsqueda de lo transpersonal. Los seres humanos tendríamos, según su teoría, dos escalas por las que evolucionamos: las estructuras, que son visiones del mundo cada vez más compasivas, abarcantes e inclusivas; y los estados, que son las distintas realidades fenomenológicas que experimentamos y que van desde la vigilia ordinaria a la autorrealización espiritual. 

Tengo que subrayar que quienes mantienen el legado Jung y de Wilber no se llevan excesivamente bien y que sus teorías se contradicen en muchos momentos o llegan a conclusiones opuestas en temas esenciales. Los que simplemente encontramos en sus obras herramientas interesantes, valoramos la osadía intelectual de ambos. ¿Es necesario crear más trincheras en las guerras culturales?

La psicología transpersonal es considerada por la psicología y la psiquiatría ortodoxas como un terreno de arenas movedizas. De hecho, los más fundamentalistas de cientifismo califican la mayor parte de los estados no ordinarios de consciencia como patológicos. Mi opinión sobre la psicología transpersonal es que es un puente válido entre ciencia y espiritualidad, aunque creo que hay que investigarla con mucha cautela.

UN PROGRAMA DE VIDA

Una vez mostrados los mimbres de mi marco de referencia filosófico, el siguiente paso es exponer un programa de acción basado en el mismo.

Hay cinco puntos que considero esenciales para poder llevar a cabo este humanismo panenteísta:

  1. Cultivo de las letras. 

Como define el Diccionario de la Real Academia Española, el humanismo puede ser el “cultivo o conocimiento de las letras humanas”. Mi compromiso con las letras siempre ha sido a través de la promoción de la lectura y la escritura de ensayo, narrativa, poesía y artículos de blog. Practico gozosamente también el arte menor de los juegos de mesa y de rol. Los últimos pueden ser expresiones plenamente artísticas si se abordan con profesionalidad. 

Dentro del cultivo de las letras, no me canso en reivindicar la figura de tertulia literaria. He formado parte de varias y siempre son espacios de libertad donde debatir, practicar la amistad, contrastar textos literarios y formarse culturalmente junto a iguales.

2. Defensa radical de la democracia.

Tomo como modelo intelectual a Baruch Spinoza, un hombre humilde, íntegro y comprometido con sus actividades filosóficas y científicas hasta el final de sus días. Spinoza creó un sistema filosófico original que desafiaba al poder religioso y que sigue inspirando a los lectores contemporáneos. También fue un defensor del modelo republicano de estado, la tolerancia religiosa y la libertad de conciencia. 

En estos tiempos oscuros en el que las posturas políticas extremas e irrespetuosas con los derechos humanos vuelven a calar entre una población descontenta, se hace necesaria una defensa radical de la democracia, ya sea en su variantes representativa o participativa. La lucha de Spinoza contra el autoritarismo de su época sigue siendo un ejemplo a seguir para cualquier humanista.    

3. Espiritualidad verde.

El panenteísmo del cristianismo celta es un buen modelo de metafísica religiosa que incluye el medio ambiente como ámbito de lo sagrado. La naturaleza es para los cristianos celtas el aspecto inmanente del Dios cristiano, merecedora del mismo respeto que su aspecto trascendente. Una naturaleza de la que los seres humanos somos solo una parte integrante y no los dueños.

Para mí ha sido un gran hallazgo reciente el cristopaganismo, la rama del neopaganismo en la que se combinan prácticas y creencias tanto cristianas como paganas. Concretamente, el libro ChristoPaganism: An Inclusive Path de Joyce y River Higginbotham me ha parecido una estupenda introducción  a esta nueva tradición espiritual. Una obra provocadora que te llevar a poner en tela de juicio algunos presupuestos grabados a fuego desde la infancia y a profundizar en una espiritualidad madura. Las comunidades cristopaganas empiezan a proliferar en Internet, y son lugares abiertos a la escucha donde, por  regla general, no se juzga el camino espiritual de nadie.

También me ha resultado muy interesante la propuesta del sacerdote anglicano y druida Shawn Sanford Beck en su libro Christian Animism. Algo más cercano a la ortodoxia cristiana, pero haciendo un claro guiño al druidismo, Shawn Sandford Beck expone una nueva forma de entender la fe cristiana en la que la naturaleza es el escenario principal de lo sagrado. Un diálogo desde el cristianismo progresista con el cristianismo celta, el neopaganismo, el budismo y otras tradiciones esotéricas compatibles.

Ya sea desde una perspectiva espiritual verde o activista, la aceleración del cambio climático en los últimos años y el desastre ecológico que parece avecinarse exigen que cambiemos urgentemente nuestra manera de concebir y relacionarnos con el medio ambiente.

4. Justicia social.

Del panententeísmo del cristianismo celta también se infiere que el ser humano, como integrante de la naturaleza, forma parte del aspecto inmanente del Dios cristiano y, por lo tanto, es sagrado como éste.

Al margen de interpretaciones teológicas, las palabras de Jesús de Nazaret a lo largo del Nuevo Testamento son una llamada continua a la justicia social. Por más que el poder se apropie del mensaje de este gran maestro espiritual, sus palabras están de parte de los pobres, los enfermos, los extranjeros, los desvalidos y los marginales. Durante mis lecturas bíblicas he encontrado pocos argumentos de Jesús de Nazaret que apoyen la interpretación neoconservadora y darwinista social que hoy parece prevalecer en gran parte de la cristiandad. Los versículos que enarbolan los cristianos conservadores como arma arrojadiza son más bien fruto del contexto cultural en el que vivió el Jesús histórico que dogmas incuestionables.  

Como humanista y, a la vez, simpatizante de Jesús de Nazaret, coincido en una aproximación progresista a los textos bíblicos que sirva de fundamento espiritual para un activismo político en busca de la justicia social.

5. Práctica Integral Vital.

El lugar de la Teoría Integral de Ken Wilber en mi marco de referencia filosófico es mediante lo que él denomina la Práctica Integral Vital, que consiste en el ejercicio asiduo de todas las facultades humanas de forma programada y sistemática para el desarrollo personal. Cualquier Práctica Integral Vital tiene, al menos, los siguientes módulos:

  • Cuerpo: Relativo a la práctica del ejercicio físico y la alimentación sana y consciente.
  • Sombra: Relativo al trabajo psicoterapéutico.
  • Mente: Relativo a la formación intelectual.
  • Espíritu: Relativo a  la práctica meditativa y/o contemplativa.

Aunque la Práctica Integral Vital de Wilber es solo uno de los muchos modelos proactivos de desarrollo personal, lo considero el más completo que he encontrado hasta el momento. 

CONCLUSIÓN

Una vez expuestas las líneas generales de este humanismo panenteísta, reitero que solo se trata de una forma de poner en orden las ideas de un poeta. Mi marco de referencia filosófico es sincrético, totalmente subjetivo y los críticos más malintencionados pueden clasificarlo como pensamiento de la Nueva Era.

No pretendo hacerme pasar por filósofo, psicólogo o teólogo. Menos aún por gurú espiritual de ningún tipo. ¡Qué responsabilidad!

Lo que sí creo es que cualquier persona que se haga preguntas tiene la obligación de intentar respondérselas de la forma más ética posible. Y eso es, básicamente, lo que llevo años haciendo y resumo con estas palabras. 

Espero que el lector haya disfrutado con este ensayo. Si además ha encontrado alguna idea de provecho, bien ha valido la pena todo este tiempo de investigación.

BIBLIOGRAFÍA

HUMANISMO

PANENTEÍSMO

PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL

UN PROGRAMA DE VIDA

Fecha: 24 de Noviembre de 2019. Actualización: 4 de Abril de 2020.