HISTORIA

LAS CUATRO ERAS

La historia de Kuaron es larga y turbulenta. Los pocos dragones que quedan vivos han profetizado que la vida del mundo se resolverá en cuatro eras: la Edad Primaveral, la Edad Estival, la Edad Otoñal (presente) y la Edad Invernal. La Edad Invernal aún no ha llegado. En esta era morirá el último dragón y será el fin del mundo tal como se conoce.

LA CREACIÓN

Al principio de los tiempos solo existía Zao, la Gran Divinidad de la Ley, que no tiene atributos masculinos ni femeninos. Zao decidió crear el universo físico, las criaturas que lo habitan y las deidades para gobernarlos a través de su Primera Emanación. 

De este modo fueron creados los Iyorus o Primeros Dioses Ascendentes, que son los señores de los aspectos naturales del universo. También los dragones (najuras), las criaturas mágicas (esvargas), los gigantes (morgos), las ninfas (pakes), las razas inteligentes (antalas) y los animales (imalus).

LA EDAD PRIMAVERAL

La Edad Primaveral de Kuaron coincide con la juventud de los Primeros Dioses Ascendentes. Durante este tiempo compitieron una y otra vez entre sí en las llamadas Guerras Míticas. Algunos de ellos se enamoraron de las criaturas con las que Zao había poblado el mundo; como fruto de estas relaciones nacieron nuevos dioses y héroes. A su vez, varias de estas criaturas ascendieron al rango de dioses gracias a sus actuaciones brillantes durante las Guerras Míticas.

La Edad Primaveral terminó tras la última Guerra Mítica, en la que los Primeros Dioses Ascendentes se organizaron en dos bandos enfrentados: el Pabellón del Sur, liderado por Assana, el Dios del Sol; y el Pabellón del Norte, liderado por Ulabha, el Dios de las Tormentas. Durante esta guerra ocurrió que Lumbil, la Diosa del Fuego, estuvo a punto de acelerar el final del planeta. Tras este incidente Zao llamó a capítulo a todos los Iyorus. Les cedió importantes dominios en el plano espiritual de Vulyara a cambio de limitar su acceso al mundo físico. No obstante, un grupo de Primeros Dioses Ascendentes conocido como Iyorunukkas no obedecieron las órdenes de Zao, perdiendo su favor. Estos dioses se quedaron en el mundo y algunos se convirtieron en demonios.

Durante la Edad Primaveral los dragones se contaban por decenas y tanto los Primeros Dioses Ascendentes como las criaturas mágicas se paseaban libremente por el mundo, luchando, compitiendo y amándose entre sí. Fue un tiempo lejano, del que sólo han pervivido los mitos contenidos en los Vikunas, los textos sagrados del culto de los Primeros Dioses Ascendentes, y en las narraciones de los dragones más ancianos.

LA EDAD ESTIVAL

Durante la Edad Estival cinco razas inteligentes crearon grandes imperios: los dhobalis, los vaddaris, los arvokahuras, los vithuras, y los raaselas. Fue en este tiempo cuando Zao, la Gran Divinidad de la Ley, mandó a Lumbil, la Diosa del Fuego, desvelar los secretos del teísmo a las razas inteligentes para que pudieran canalizar los poderes de los Primeros Dioses Ascendentes.

Los dhobalis (enanos) eran humanoides de baja estatura con la piel roja y gran habilidad para el de combate. Vivían en ciudades laberínticas en las profundidades de la tierra. Era una raza que rendía culto a Khumer Lelani, el Dios Artífice, por lo que tardaron pocos siglos en desarrollar una ciencia muy avanzada. Khumer Lelani les enseñó a fabricar constructos, ingenios mecánicos con capacidad racional. Los constructos poseían miles de formas imaginables y les ayudaban en los trabajos más arduos. El uso de constructos resultó determinante para que los dhobalis fueran la primera raza en abolir la esclavitud.

Los vaddaris (elfos azules) tenían la piel azul y una sexualidad hermafrodita. En la pubertad decidían si vivían como varones, como hembras o como una mezcla entre ambos géneros. Vivían en hermosas ciudades circulares de piedra blanca. Como era una raza que combinaba su inquietud intelectual con el respeto hacia la naturaleza, los dragones les enseñaron los secretos de la hechicería. Era un pueblo dotado de una gran inteligencia que en su seno acogía notables sacerdotes y magos. Adoraban a Ildariol, el Dios Andrógino.

Los arvokahuras (elfos silvestres) eran primos raciales de los vaddaris pero tenían la piel clara y una sexualidad convencional. Preferían vivir en las profundidades de los grandes bosques donde creaban ciudades arbóreas. Tenían varios reinos, siendo el más importante el legendario Zul, situado en el Bosque del Centro del Mundo. Estaban poco interesados por el mundo que había más allá de sus bosques, al que consideraban generalmente una amenaza. Era un un pueblo muy tradicional al que no le interesaba ni la ciencia ni la hechicería.

Los vithuras (diablos alados) eran humanoides de piel violeta con alas y cuernos. Durante la Edad Primaveral fueron esclavos de un grupo de dragones que no seguían los designios de Zao. Fue a través del espionaje de las prácticas mágicas de sus amos como aprendieron los secretos de la hechicería, llegando a ser con el tiempo los magos más poderosos de Kuaron y superando en este arte incluso a los vaddaris. Crearon artefactos mágicos que aún resultan un misterio.

Los raaselas (personas pez) poseían cabeza de pez, cuerpos con escamas y vivían en el mar. Originalmente se dedicaban a la explotación de los océanos. Muy pronto cambiaron su culto a Achier, la Diosa del Agua, por el de Hanuju, un demonio de las profundidades oceánicas. De este modo se transformaron en una raza taimada y siniestra, entregada al saqueo de otros pueblos.

Estas cinco razas inteligentes son conocidas actualmente como los Antiguos Pueblos.

El Cataclismo Mágico

Los Antiguos Pueblos se enfrentaron en las llamadas Guerras Pretéritas. Durante la última de las Guerras Pretéritas, los vithuras dieron muerte con su magia al dios al que adoraban los dhobalis, Khumer Lelani. Este acto tuvo como consecuencia el Cataclismo Mágico que asoló Kuaron durante seiscientos años. El lugar en el que cayó Khumer Lelani es la isla del Dios Muerto, un emplazamiento mágico donde las leyes físicas pierden su sentido y existen portales abiertos a otros planos de existencia. Como respuesta al deicidio, Zao permitió a los Primeros Dioses Ascendentes juzgar a los vithuras por su horrible acto y decidir el castigo que merecían. Los Primeros Dioses Ascendentes condenaron en unanimidad a los vithuras y lanzaron una poderosa maldición que indujo a la locura a las generaciones venideras de esta raza hasta el fin de los tiempos.

El Cataclismo Mágico obligó a todas las razas inteligentes de Kuaron a replegarse a sus lugares de poder. Los dhobalis habían perdido a la deidad que les enseñaba los secretos científicos sobre los que se sustentaba su civilización y cayeron en la desmoralización. El Cataclismo Mágico hizo retroceder su cultura hasta la barbarie y en cuestión de varios siglos desaparecieron de la faz de Kuaron. Los vaddaris se retiraron a la isla de Ei-Velei, donde sus sacerdotes y magos los protegieron contra los poderes desatados por el deicidio. Los arvokahuras se cerraron más en sí mismos y optaron por no volver a salir de sus reinos boscosos, único lugar donde se sentían seguros. Los raaselas se parapetaron en la ciudad submarina de Ak-El-Reelu. Los continentes de Kuaron fueron brutalmente azotados y se hundieron grandes proporciones de ellos bajo el mar, dando lugar a la configuración física actual. Todos los mares se unieron en uno solo: el Océano de las Mil Islas.

Otra de las consecuencias más importantes del Cataclismo Mágico fue la aparición de las Brumas de Kuaron. Las Brumas son una barrera de niebla mágica que limita el desplazamiento por el Océano de las Mil Islas, imposibilitando el viaje más allá de ellas tanto por vía marítima como aérea. Se sabe que al otro lado de las Brumas permanecen territorios poblados, pero actualmente son inalcanzables.

El resurgir de las razas dependientes

El Cataclismo Mágico tuvo consecuencias positivas para las razas inteligentes menos evolucionadas y dependientes de los avances culturales de los Antiguos Pueblos. Durante la huida de los Antiguos Pueblos a sus lugares de poder, estas razas dependientes fueron abandonadas a su suerte. Las que sobrevivieron a los desastres del Cataclismo Mágico, crearon nuevas culturas en las islas del Océano de las Mil Islas.

Durante los últimos años de la Edad Estival, los humanos (majannus) y los urks (elfos blancos) mostraron ser las más ambiciosas de las razas dependientes supervivientes, entrando en conflicto en innumerables ocasiones. Los Antiguos Pueblos parecían no reclamar los territorios abandonados, por lo que humanos y urks competían continuamente por su dominio.

LA EDAD OTOÑAL

La Edad Otoñal es la era en la que transcurren las historias que se van a contar en Crónicas de Kuaron. Es la época en la que humanos y urks han dominado la mayor parte de Kuaron, y los territorios de los Antiguos Pueblos supervivientes y del resto de las razas inteligentes han quedado reducidos a su mínima expresión.

Min-Telor y la profetisa Iaxi

El inicio de la Era Otoñal se produce en la isla de Ish. En esta isla habitaba una colonia de dragones en el llamado Monte de los Tesoros. Al pie de esta montaña se erigían dos ciudades: Min, habitada por humanos, y Telor, habitada por urks. Los humanos y urks de Min y Telor habían creado culturas civilizadas pero vivían enfrentados entre sí. Edilar, el más anciano los dragones de Ish, decidió apoyar esta tendencia civilizadora, para lo cual enseñó a las gentes de Min y Telor la lengua llamada Bajo Pajrani. Este idioma es una versión simplificada y sin efectos mágicos del Alto Pajrani, la lengua de poder con la que Zao nombró cada aspecto del universo. Los dragones aprendieron el Alto Pajrani de Zao y lo utilizaron para escribir grimorios de hechicería en la roca de sus cavernas. Edilar sólo puso una condición para enseñar el Bajo Pajrani a las gentes de Min y Telor: que dejasen su vieja pugna y se uniesen en un solo pueblo. Los líderes de ambas ciudades aceptaron la condición, creyendo que de esta forma el viejo dragón terminaría enseñando también la versión mágica del idioma. La principal consecuencia de esta incursión de los dragones en la vida de humanos y urks fue que las ciudades de Min y Telor se unieron en una sola, la mítica Min-Telor, cuna de todas las grandes civilizaciones posteriores.

Min-Telor tuvo forma política de república democrática y basó su poder en la palabra y el comercio, extendiendo su influencia por todo el Océano de las Mil Islas. En un principio, Min-Telor rendía culto a los Primeros Dioses Ascendentes.

Esta república fue el centro del mundo durante dos mil años. Su decadencia comenzó a partir de la guerra contra los gokoras de la nación de Krotchelón, al nordeste de Ish. Los gokoras eran una raza de personas-cerdo que rendían culto a los Dioses Descendentes, los Vassakas. En la nación de Krotchelón existía un abismo que comunicaba directamente con el Zorjo, el infierno de donde provienen los Vassakas. Inicialmente, humanos y urks sintieron un profundo rechazo por los gokoras y su culto depravado.

Sin embargo, el que fuera un héroe para Min-Telor, el general urk Ilkior, fue seducido por los poderes de una sacerdotisa de Bakares, Diosa de la Codicia, y comenzó a rendir devoción a los Dioses Descendentes. Ilkior recordó a sus muchos seguidores urks el antiguo enfrentamiento con los humanos y las crueldades cometidas por éstos. Asimismo, los convenció de que los dragones nunca mostrarían los secretos de su hechicería, y que lo único que buscaban era el control sobre los destinos de la raza urk. Creó un movimiento, la Mano de Seis Dedos, que promovía el odio de los urks hacia los humanos y hacia los dragones y dinamitó los cimientos de la República de Min-Telor.

A la vez que sucedía esto en Min-Telor, una profetisa humana llamada Iaxi desembarcó por primera vez en la isla de Teblas, al suroeste de Ish. Iaxi ascendió al Monte de la Luz y entró en contacto con los xiloras, una raza de personas-pájaro. Estas personas-pájaro rendían culto a los Ayentas o Nuevos Dioses Ascendentes. Iaxi supo a través de los xiloras que Zao había tenido una Segunda Emanación mediante la cual había creado a los Ayentas para pacificar el mundo. Los Ayentas defendían un nuevo orden moral más compasivo, más justo y más sabio. Iaxi convivió un tiempo con los xiloras y quedó fascinada por la armonía de su cultura. Cuando partió de Teblas se propuso como meta personal dar a conocer la sabiduría de los Ayentas a todo aquel que quisiera escucharla. Ya en Min-Telor reunió a un grupo de nueve discípulos que le ayudaron en su labor. En pocos años, el culto de los Nuevos Dioses Ascendentes se extendió por Min-Telor hasta igualar en practicantes al de los Primeros Dioses Ascendentes. A la vez, la Mano de los Seis Dedos promovía el odio entre humanos y urks, complicando la convivencia entre los dos pueblos.

La sublevación de Ilkior

La crisis definitiva se dio cuando Ilkior se rebeló a la autoridad de la República de Min-Telor y dirigió un ejército de urks, gokoras y servidores de los Dioses Descendentes contra la isla de Ish. Los ejércitos de la República de Min- Telor y los sacerdotes de los Dioses Ascendentes se aliaron con los dragones para repeler el ataque de Ilkior. Fue la llamada Guerra de Ish. Infiltrados de Ilkior en el interior de Min-Telor boicotearon una y otra vez las defensas de la coalición de Ish. A pesar de esto, los ataques fueron repelidos

La consecuencia directa de esta agresión fue que los pobladores humanos de Min-Telor entraron en un estado de paranoia. Atemorizados por sus enemigos urks tanto en el exterior y como el interior de Ish, tiraron el puente simbólico que unía la ciudad de los humanos y la ciudad de los urks. Cientos de urks fueron asesinados por humanos descontrolados por las autoridades de Min-Telor. Asimismo, los pocos humanos que no lograron huir de la ciudad urk fueron ejecutados por los partidarios de Ilkior.

El asedio de Ish duró tres años. Finalizó cuando un grupo de aventureros enviados por la coalición de Ish a los países extranjeros del Océano de las Mil Islas regresaron con el apoyo de los xiloras de Teblas y de los humanos de otros países. La ayuda de estos extranjeros fue esencial para hacer retroceder a Ilkior de nuevo hasta Krotchelón.

La huida de Ish

La situación de enfrentamiento entre las dos ciudades de Ish se hizo insostenible y las autoridades de la República de Min-Telor huyeron a dos ciudades lejanas: Tyar, al sur, y Zelrilar, al suroeste. Los intentos de restablecer la antigua democracia resultaron imposibles. Fue el fin de la República de Min- Telor.

Durante cincuenta años hubo un equilibrio precario en el Océano de las Mil Islas. Los partidarios del sistema político de Min-Telor se agruparon principalmente en torno a Tyar, una ciudad próspera con un poderoso ejército. En Zelrilar se recibió a otra parte de los políticos y sacerdotes de Min-Telor, aunque se les hizo someterse a la autoridad del autoproclamado Rey de Zelrilar.

Durante el siglo posterior a la Primera Guerra de Ish, ambas ciudades se convirtieron en las receptoras del legado de Min-Telor.

Tyar era una ciudad que acogía por igual a los devotos de los Primeros Dioses Ascendentes como a la tradición de los Nuevos Dioses Ascendentes liderada por los sacerdotes del Santuario del Monte Aón. Las autoridades de Tyar y de varias ciudades al sur de Ish establecieron una serie de acuerdos por los cuales se erigieron como herederas oficiales de la República de Min-Telor. No obstante, empezaron a referirse a la nueva nación como la República de Bohovassa, que en Bajo Pajrani significa “Sin Descenso”.

Por su parte, Ibno Kirival, el Tercer Rey de Zelrilar, cedió parte de sus territorios al norte de esta ciudad para que se levantase una ciudad sagrada dedicada al culto de los Nuevos Dioses Ascendentes. Así nació Berenai, donde iban a vivir los patriarcas y matriarcas de esta nueva tradición íntimamente relacionada con la monarquía de Zelrilar.

Con el tiempo, las dos tradiciones del culto de los Nuevos Dioses Ascendentes serían conocidas como la Iglesia de Aón y la Iglesia de Berenai respectivamente.

Ibno Kirival contrajo matrimonio con Meseyi Bleno, reina de la ciudad de Loja. La unificación de ambos tronos en uno solo dio lugar al Reino de Ar-Ahún.

Ilkior, teócrata

Mientras tanto, la mayor parte de los urks supervivientes de la Guerra de Ish se agruparon en Krotchelón, donde Ilkior se había erigido como teócrata, tras asesinar al antiguo señor gokora. Muchos de los urks que no fueron partidarios de Ilkior se vieron igualmente obligados a emigrar a Krotchelón, ya que los humanos desconfiaban de ellos en sus propios hogares. Los sacerdotes de los Dioses Ascendentes sofocaban una y otra vez los impulsos asesinos de las turbas de humanos que veían un peligro en sus antiguos compatriotas urks. En las ciudades de Bohovassa y Ar-Ahún se empezaron a crear guetos donde los urks se aislaban de los humanos.

LOS URKS Y EL RACISMO
Los problemas de los urks que habitan Bohovassa y Ar-Ahún perduran hasta ahora. La historia ha dado a grandes héroes urks que han demostrado una y otra vez que no todos los miembros de esta raza están hechos de la pasta de Ilkior. Sin embargo, no es extraño encontrar casos de racismo incluso en ciudades absolutamente cosmopolitas como Tyar. En la actualidad la Filosofía Oba ha unificado la cultura urk en las tierras compartidas con los humanos. Los monjes Oba son reconocidos por las autoridades humanas tanto por su compasión como por sus talentos marciales. Esta religión ha reforzado y enriquecido la autoestima de un pueblo que durante siglos ha tenido que sufrir el estigma de haber pactado con los Dioses Descendentes.

Durante los seiscientos años posteriores a la fundación de la República de Bohovassa, el Océano de las Mil Islas se tiñó de sangre una y otra vez. Las brutales incursiones de los bárbaros de Waartha en los territorios de las otras naciones se repitieron con frecuencia. Droelune y Karodes mantuvieron tres guerras abiertas. Ar-Ahún se enfrentó a Waartha cuando esta segunda invadió la isla de Noleme, en el norte de Zelrilar. Akilarna y Bohovassa ayudaron a unos u otros países según sus intereses, pero se mantuvieron dentro de sus territorios sin deseo de expansión, desarrollando al máximo sus potenciales comerciales.

La Guerra de los Ocho Estandartes

En el año 643 de la fundación de Bohovassa (f.B.), Krotchelón inició una ofensiva contra Bohovassa y Akilarna. Invadió cinco ciudades, ayudada desde el interior de las mismas por la Orden de Tejedores, una sociedad secreta de cultistas de los Dioses Descendentes que había estado esperando durante siglos para actuar. Ilkior se había convertido desde la caída de Min-Telor en un semi-dios. Su objetivo era arrasar Kuaron y abrir todos los portales del infierno Zorjo existentes en los territorios del Océano de las Mil Islas. Decidió empezar por Bohovassa y Akilarna, pero su plan era extensible al resto de los países. El conflicto, al que los historiadores bautizaron como la Guerra de los Ocho Estandartes, terminó involucrando a todas los poderes de Kuaron. Krotchelón no consiguió sus objetivos, pero se extendió considerablemente hacia el sur, haciendo desaparecer del tablero a la nación de Akilarna.

La fundación de la Orden de la Rosa de Oro

En el año 660 f.B. un héroe arahunés de la Guerra de los Ocho Estandartes, el sacerdote Ixiar Melites, fundó la Orden de la Rosa de Oro, una orden militar al servicio de los principios de los Nuevos Dioses Ascendentes. Ixiar había vivido los horrores de la Guerra de los Ocho Estandartes y se había enfrentado a los cultistas de la Orden de Tejedores. Ideó la Orden de la Rosa de Oro con el doble fin de que un conflicto como éste no volviese a repetirse y para acabar con cualquier indicio de culto a los Dioses Descendentes en los territorios de Ar-Ahún. Sus sacerdotes rosáureos seguían la Regla de Ixiar, un código de conducta basado en la austeridad, la castidad, la rectitud de pensamiento, palabra y acción, el servicio al prójimo y la búsqueda de la verdad.

Estos sacerdotes rosáureos tardaron poco en hacerse populares. Neutralizaron acciones de la Orden de Tejedores en Ar-Ahún y Bohovassa y prestaron su ayuda en conflictos militares. Hacia el año 720 f.B. todos los países del Océano de las Mil Islas reclamaban la presencia de la Orden de la Rosa de Oro en sus territorios.

Kule Inón, la primera maga humana

En el año 867 f.B. Kule Inón, una erudita humana perteneciente a una hermandad de estudiosos de Tyar, decidió investigar a los pocos dragones que quedaban vivos. Viajó hasta la isla de Ish, ascendió al Monte de los Tesoros y entró en contacto con el dragón Edilanu, hijo de Edilar. En principio Edilanu se negó a colaborar con la erudita. En respuesta, Kule pasó nueve años cerca del Monte de los Tesoros utilizando todas sus artes para hacer cambiar de opinión al dragón. Finalmente, entablaron amistad. Las consecuencias de esta relación fueron mucho más allá de lo que Kule pudiera haber previsto: Edilanu enseñó a la erudita el Alto Pajrani, tal y como los dragones lo utilizan, y los principios de la hechicería. Para cuando terminó su aprendizaje con Edilanu, Kule era ya una maga en toda regla.

Kule consideró que debía compartir lo aprendido con sus compañeros de hermandad. Por eso abandonó Ish y viajó hasta Tyar. Sin embargo, la reacción de los estudiosos de Tyar fue de temor ante los nuevos conocimientos y rechazo, por lo que se vio obligada a huir. Durante meses recorrió los territorios de Bohovassa buscando otra hermandad donde no viesen su conocimiento como algo perverso. Finalmente, en la pequeña ciudad de Eskuno fue acogida por Sebeliu, un erudito de raza urk. Sebeliu llevaba una vida solitaria en una pequeña biblioteca casi abandonada. Kule se instaló en ella y compartió con Sebeliu todo su conocimiento.

La fama de Kule y de Sebeliu empezó a extenderse por Bohovassa. Cientos de curiosos acudían a la biblioteca de Eskuno a conocer a los “eruditos que practicaban la magia de los dragones”. Kule y Sebeliu aceptaron a algunos de estos visitantes como discípulos.

La creación de los Estudios de Alta Magia

En veinticinco años, las prácticas mágicas de Kule y Sebeliu habían llegado a las principales ciudades de Bohovassa gracias a sus discípulos. La biblioteca de Eskuno se había convertido en el germen de los que posteriormente serían los Estudios de Alta Magia.

Las autoridades de Bohovassa no tardaron en percatarse que esta nueva forma de magia podía convertirse en un arma que situase a Bohovassa por encima del resto de las naciones del Océano de las Mil Islas. En el año 921 f.B. las autoridades de Bohovassa invitaron a los dos eruditos a instalarse en Tyar para enseñar cómodamente. Los eruditos rechazaron la invitación, pero aceptaron una colaboración oficial con ellas. A cambio, exigieron una inversión para levantar unas instalaciones en Eskuno para instruir adecuadamente al número cada vez mayor de estudiantes de hechicería que acudían a ellos.

Las autoridades de Bohovassa colaboraron para construir una ciudad académica en Eskuno dedicada íntegramente a la enseñanza e investigación de la hechicería. En el año 943 f.B. se inauguraron oficialmente los Estudios de Alta Magia de Eskuno. Ocho años después Kule terminó sus Siete Libros de los Procedimientos, la colección de grimorios donde recogió todo su saber arcano.

En el año 955 f.B. se crearon a la vez en Eskuno y Tyar las dos primeras sedes de la Cofradía de Magos de Bohovassa, la sociedad que regularía a partir de ese momento el uso de la hechicería en Bohovassa.

Maarta Shima y la Filosofía Oba

En el año 1099 f.B. un sabio urk llamado Maarta Shima realizó un discurso en el Jardín de los Sauces de Tyar ante una multitud de seguidores urks provenientes de todos los rincones de Bohovassa. Durante este discurso, el sabio expuso el núcleo de su pensamiento religioso: la práctica de la compasión hacia todos los seres vivos y la búsqueda de la comprensión intuitiva de la realidad última. Asimismo, explicó los fundamentos de la Filosofía Oba, el camino de vida necesario para hallar esta sabiduría. La Filosofía Oba pasaba por la purificación y el equilibrio del cuerpo y de la mente. Para la purificación del cuerpo sugería la práctica un arte marcial. Para la purificación de la mente recomendaba la práctica diaria y constante de la meditación.

El Discurso del Jardín de los Sauces se considera el hito fundacional de la Orden Oba. Poco tiempo después de esta plática, una multitud de urks tomó los votos monacales para seguir las enseñanzas de Maarta.

Al cabo de cincuenta años, la Filosofía Oba se había extendido por todos los guetos urks de las principales ciudades bohovassanas, animando a una raza atormentada por su pasado. La Filosofía Oba transformaría la cultura de las comunidades urks en los territorios bohovassanos, dándole un impulso regenerador. Sus detractores temieron inicialmente que el aprendizaje masivo de artes marciales por parte de los urks se convirtiese en un peligro para Bohovassa. Al comprobar que esta disciplina era parte de un camino de armonización que alejaba a sus practicantes de todo acto cruel, la permitieron sin limitaciones. La Filosofía Oba fue definitivamente aceptada cuando los mismos monjes Oba ofrecieron sus servicios a las autoridades de Bohovassa para hacer frente a la amenaza de Krotchelón.

La Guerra de los Trece Años

En el año 1300 f.B., se produjo una nueva ofensiva de Krotchelón hacia el resto de los países del Océano de las Mil Islas. Esta vez había una novedad considerable: los ejércitos de Krotchelón estaban equipados con unidades de magos. Nadie se explicó cómo la hechicería de Bohovassa había llegado hasta Krotchelón. Con los meses se supo que quien lideraba a los magos de Krotchelón, el poderoso Elbedra, fue discípulo de Kule y Sebeliu. Este urk había actuado como espía de la Orden de Tejedores, introduciéndose en el círculo de discípulos de confianza de los eruditos-magos. Su encanto personal había ocultado sus auténticas intenciones. Cuando aprendió lo necesario para poder enseñar a otros magos, viajó desde Bohovassa hasta Krotchelón, donde Ilkior la recibió con los brazos abiertos. Su longevidad se debía a que había descubierto un filtro de la eterna juventud, del que, por otra parte, dependía para permanecer vivo.

El nuevo conflicto que asoló Kuaron, al que los historiadores llamaron la Guerra de los Trece Años, fue el más cruento sucedido desde las Guerras Pretéritas. La hechicería en manos de Ilkior tenía consecuencias terribles: ciudades enteras fueron arrasadas en cuestión de semanas.

Bohovassa fue la clave para frenar el avance de las tropas de Krotchelón. Los miembros de su Cofradía de Magos se distribuyeron entre los países invadidos por Krotchelón, convirtiéndose en un arma indispensable combatir a las huestes de Ilkior. Los países que se enfrentaban a la ofensiva de Krotchelón empezaron a autodenominarse como los Países Libres.

En esta ocasión el mismo Ilkior llegó hasta las cercanías de Tyar. En la Batalla del Valle del Gido, Ilkior fue derrotado por el héroe bohovassano Esjeral Eronfil.

Esjeral Eronfil acabó definitivamente con el semi-dios, aunque recibió heridas mortales e incurables y falleció tras el combate. Las tropas de Ilkior se vieron desmoralizadas al verlo derrotado, siendo prácticamente aniquiladas por los ejércitos de Bohovassa. Tras esta batalla, las fuerzas de Krotchelón en otras latitudes se sumieron en el caos. Quince días después de la caída de Ilkior, su mano derecha, Belmaul el Titiritero, asumió el control de la teocracia y ordenó a las tropas hacerse fuertes en sus respectivos territorios. La guerra se prolongó otro año y medio, durante el cual los Países Libres consiguieron expulsar de sus territorios a las tropas invasoras.

Finalmente, los Países Libres mandaron una flota de naves comandadas por el héroe droelunés Picaunas Beelju hacia Krotchelón, con la idea de invadir el país y acabar de una vez por todas con su amenaza. Las defensas de Krotchelón estaban mejor engrasadas de lo que parecía, y la coalición de los Países Libres fue derrotada en la Batalla del Cabo de Olrek.

La Guerra de los Trece Años terminó con la Batalla del Cabo de Olrek. Tanto los recursos de Krotchelón como los de los Países Libres habían quedado diezmados. Unos y otros se vieron obligados a darse tregua.

La fundación del Imperio de Bohovassa, las Guerras de Pacificación y el Frente de Akilar

En el 1319 f.B, seis años después del fin de la Guerra de los Trece Años, se produjo una importante crisis política en Bohovassa. Las autoridades de Bohovassa estaban divididas en dos grupos: los que querían que Bohovassa dejase de ser una república y se convirtiese en un imperio, liderado por el héroe Draal Fabi, y otro que deseaba mantener el sistema político democrático de aquel momento, comandado por la heroína Gahune Teryes. Este conflicto se resolvió cuando la Cofradía de Magos de Bohovassa optó por prestar su apoyo al grupo de Draal Fabi. Gahune Teryes vio claramente que su causa no podía progresar sin el apoyo de los magos y se autoexilió a la ciudad-estado de Oxne, en Karodes. En el 1320 f.B. Draal Fabi fue coronado como Primer Emperador de Bohovassa.

Tras la coronación del Emperador Draal comenzó para Bohovassa una época de expansión económica, política y militar.

El Emperador Draal reunió a las hermandades profesionales de Bohovassa y las organizó en los Gremios Mayores. Los Gremios Mayores pasarían a ser a partir de ese momento los actores económicos más importantes del imperio. Los grandes maestres gremiales serían escuchados por el Emperador Draal con la misma atención que los líderes de la nobleza, los sacerdotes, los monjes y los magos. Los Gremios Mayores conseguirían poco a poco un gran prestigio ya que tenían en su seno a los mejores profesionales del imperio.

El Emperador Draal fundó el 1323 f.B. la Universidad de Tyar para que todos los agentes gremiales que investigaban de la antigua ciencia de los Dhobalis tuviesen un centro académico donde profundizar en sus conocimientos y desarrollar nuevas tecnologías que hicieran más próspero al imperio.

A nivel político, el Emperador Draal impuso la presencia de sus embajadores en todas los Países Libres. Embajadores que no eran tales, ya que en la práctica actuaban como gobernadores; países que dejaban de ser soberanos, pues eran tratados como provincias de Bohovassa.

Ar-Ahún y Droelune aceptaron desde el primer momento la presencia de embajadores bohovassanos. Waartha, Karodes y Esdren se resistieron. Esto tuvo como consecuencia las llamadas Guerras de Pacificación, mediante las cuales Bohovassa impuso su orden sobre los tres países díscolos.

Al mismo tiempo que se desarrollaban las Guerras de Pacificación, el Emperador Draal decidió comenzar la reconquista de los antiguos territorios del país de Akilarna, moviendo un contingente de tropas hasta la isla de Akilar para enfrentarse a las fuerzas de Krotchelón en su propio territorio. En el año 1325 f. B. se estableció el llamado Frente de Akilar, un conflicto armado con Krotchelón que aún no ha concluido. Desde la base de Fuerte Draal, las tropas de Bohovassa han avanzado y retrocedido una y otra vez en su intento de tomar una isla que resulta un enclave estratégico de primer orden para frenar los avances de Krotchelón.

En el año 1435 f.B. Karodes firmó la paz con Bohovassa, siendo el último país del Océano de las Mil Islas que se rendía ante el poder imperial. Comenzó la llamada Paz Bohovassana, un período que dura hasta la actualidad caracterizado por el dominio de Bohovassa sobre los antiguos Países Libres.

La Paz Bohovassana

Desde el comienzo de la Paz Bohovassana han pasado cien años, durante los cuales Krotchelón ha realizado decenas de ofensivas, ninguna tan ambiciosa como la que originó la Guerra de los Trece Años. El único enfrentamiento a gran escala entre Bohovassa y Krotchelón se ha desarrollado en el Frente de Akilar. En los últimos años, las tropas de Krotchelón están comiéndole el terreno en Akilar a las de Bohovassa, que intentan resistir con todas sus fuerzas para evitar un conflicto mayor en el continente de Umral. Los ejércitos de las Grandes Casas y otras fuerzas militares de refuerzo protegen las zonas de Bohovassa que limitan con los territorios de Krotchelón.

La comunicación es mínima entre los antiguos Países Libres y Krotchelón, pero se sabe que la teocracia es dirigida actualmente por el comandante de la Falange de la Sangre, Zer Ebulón, que es asesorado a su vez por un consejo de tres sumos sacerdotes de los Dioses Descendentes. Muchos eruditos creen que las autoridades de Krotchelón se están preparando para otra gran guerra como la de los Trece Años.

El descubrimiento de Azoryaán y Golani

A lo largo de estos cien años, las Brumas que bordean el Océano de la Mil Islas han retrocedido, permitiendo a los exploradores descubrir nuevos territorios. Los principales hallazgos han sido los continentes de Azoryaán y Golani, al oeste y el este de Umral, respectivamente. En Azoryaán habitan los elbraahs, vegetales inteligentes; los nejfreris, personas-serpiente; los blavasus, personas-caballo; y los garwets, personas-lobo. Golani está dominada por los sarekis, una raza de herméticas personas-lagarto que han desarrollado una civilización avanzada basada en la hechicería y el culto al dios dragón Taenmoru; y los txoloks, humanoides nómadas con capacidades metamórficas. Los sarekis tienen una cultura muy hostil hacia los extranjeros, impidiendo violentamente que se adentren en sus territorios. Tanto en Azoryaán como en Golani se han encontrado ruinas de los pueblos vithura y dhobali en excelente estado de conservación.

Bohovassa y Ar-Ahún han comenzado un proceso de colonización de Azoryaán. Ambas naciones están cartografiando actualmente los territorios del nuevo continente. Los Estudios de Alta Magia de Eskuno y la Universidad de Tyar patrocinan expediciones de aventureros con el fin de recuperar los artefactos mágicos y dispositivos tecnológicos que se hallan intactos entre las ruinas vithuras y dhobalis. No obstante, estos países civilizados han encontrado un escollo importante en el norte del continente: la cultura bárbara de los garwets es noble, fiera, orgullosa y cohesionada y ha impedido una y otra vez que los exploradores se inmiscuyan en sus territorios. Los garwets odian a los extranjeros y consideran que tienen derecho de vengar el daño que están haciendo a las razas vecinas de los elbraahs, blavasus y nejfreris. Tienen como meta destruir las colonias extranjeras y devolver a su continente el orden cultural y natural que, según ellos, nunca debió ser trastocado.

Respecto a Golani, el principal objetivo de Bohovassa y Ar-Ahún es conseguir pactos comerciales con los sarekis, pretensión que hasta ahora ha fallado ostensiblemente debido a la actitud conservadora de las personas-lagarto. Los txoloks, por su parte, sí colaboran con las potencias extranjeras y están empezando a ser vistos con frecuencia en las ciudades bohovassanas y arhaunesas. Las capacidades metamórficas de esta raza son muy apreciadas, especialmente por los grupos de delincuentes.

En Azoryaán es muy frecuente ver crecer la orai, la preciada flor azul con propiedades psicoactivas de la que proviene la droga más consumida en Kuaron, el Polen Azul. También es el lugar de procedencia del linkuya, un oro blanco de propiedades similares al acero muy útil para la forja de armamento pesado.

El presente

La acción de Crónicas de Kuaron comienza en el año 1535 f.B, cien años después del inicio de la Paz Bohovassana. Es un momento en el que la situación política en Bohovassa vuelve a ser tensa. Varias de las Grandes Casas, poderosas familias aristocráticas que se remontan a época de la República de Min-Telor, son contrarias a la reforma política llevada a cabo por el Emperador Seruul el Erudito en el año 1500 f.B. Esta reforma tuvo como consecuencia la creación de una Carta de Derechos aplicable a todos los estamentos de la sociedad y un Ejército Imperial con permiso para actuar en cualquier lugar de Bohovassa. Esto ha indignado a muchas Grandes Casas, pues consideran que gran parte de sus privilegios históricos han sido mermados.

La Emperatriz Vilene gobierna actualmente protegida por tres organizaciones que permanecen leales a la Casa Imperial: la Guardia Imperial, el Ejército Imperial y la Cofradía de Magos. Cientos de complots contra la ella y su familia se están urdiendo bajo las sombras de las esbeltas torres de Tyar.

Por otra parte, los países de Ar-Ahún y Karodes han alcanzando un nivel de prosperidad equiparable al de Bohovassa. Ar-Ahún participa en la colonización de Azoryaán sin pisarle el terreno a Bohovassa, pero cosechando el mismo beneficio económico. Las ciudades-estado de Karodes se han convertido en las principales zonas de comercio del Océano de las Mil Islas. Además, las academias de hechicería radicadas en el archipiélago de Karodes empiezan a ser una competencia importante para la Cofradía de Magos de Bohovassa. Parece como si el imperio fundado por Draal hubiese entrado en un periodo de decadencia y las nuevas potencias estuviesen ya trayendo una visión del mundo renovada con planes muy distintos para los habitantes de Kuaron.

Mientras todo esto sucede, la Teocracia de Krotchelón tiene a su nuevo líder, el comandante de la Falange de la Sangre, Zer Ebulón. Este guerrero poderoso y despiadado está consiguiendo que sus tropas avancen en el Frente de Akilar hasta reducir notablemente la presencia bohovassana. Zer Ebulón es un nostálgico de la época de Ilkior. Tiene como objetivos devolver a Krotchelón el poder perdido y terminar el trabajo que Ilkior dejó a medias. Su capacidad militar y su carisma político están reactivando a su pueblo, tras muchos años de letargo. Los sacerdotes de la culto de los Dioses Descendentes, los magos de las escuelas de hechicería de Krotechelón y los soldados de la Falange de la Sangre están entusiasmados con el nuevo líder y han recuperado su brío demoníaco.

Todos los países saben que tienen que mantenerse cohesionados ante las agresiones de Krotchelón. Mostrar debilidad ante esta potencia podría ser fatal. El mundo no soportaría otra guerra como la de los Trece Años.

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Ilustración tomada prestada de DeviantArt: https://www.deviantart.com/jjcanvas/art/Forgotten-Kingdom-III-766799173