GLENDALOUGH

La luz gris del invierno
cincela el semblante de piedra
del viejo cementerio.

Hay cuerpos de otro tiempo
tornados ya en traslúcido susurro
que nos regalan palabras de lluvia.

Sombras aladas juegan a ser hombres.
Cipreses orantes y esbeltos
apuntan a un sol en duermevela.

Tres viajeros del sur
rendidos ante la voz de los siglos
celebramos el hechizo brumoso:

“Memoria, vuelve siempre
a este murmullo en esmeralda
donde los versos brotan junto al musgo”.

No hay razón para el abandono
si la quietud aguarda aquí
para quien quiera conquistarla.

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