AYER ESTABA SOLO

Ayer estaba solo.
Mi voz, acorralada por mi sombra.
Mi piel, enajenada.

Y de repente tú
sin que siquiera avisasen los astros.
Tú, real, cincelada a golpe de besos.
Canción que aguardabas,
nacida tan nocturna.

Ayer estaba solo
pero hoy soy multitud,
bandada de cisnes al vuelo.
El norte ya está en el norte.
La mañana sucede al despertar.

¿De qué magia blanca surgiste?
¿Qué alquimia de latidos y de abrazos
dio como fruto tu semblante?
Mi voz ríe hoy como la de un niño.
Mi cuerpo, pasado el invierno,
es ahora jardín espontáneo.

Tan solo permanece aquí.
Dame otro segundo de compañía.
Construiré un mundo por ti
con este tintero casi vacío
donde vivir sin límites, sin tiempo,
entrelazados,
más allá de cualquier final,
más allá de cualquier principio.

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