A UNA PEREGRINA

No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.
Luis Cernuda, “Peregrino” 

Que fácil hubiese sido no elegir,
aceptar la tradición como sino,
portar tu máscara, designio de los siglos,
vivir, morir, según el viejo drama.

El Dios que nos enseñaron, henchido.
La vida que nos vendieron, punto por punto,
seguida para honrar a los mayores,
seguida a costa de la propia vida.

Pero tus dioses eran otros
aquellos que en su hálito
otorgan dones que son luz:
razón, libertad, creación, belleza.

Y tu patria se hallaba lejos,
fuera de los mapas acostumbrados,
espacio sin fronteras ni reyes
donde el deseo se torna en ley.

Pronto sufriste la incomprensión de los otros,
los que escriben sobre papel pautado,
mirando las sombras en la caverna
sin cuestionarse la luz que las produce.

Así te viste como peregrina:
en algún lugar más allá de la tristeza
te esperaba tu verdadero hogar.
Y comenzaste tu camino sin reservas.

Cuerpos, visiones y palabras recorriste
para llegar a donde estás hoy:
tu centro, a pesar de los desvíos
que intentaron imponer sobre tus pasos.

Ahora te veo ya completa:
una herida en el pecho
de la que brota amoroso fulgor;
Demonio en la mirada
incendiando los sueños de los otros.

No eches de menos un destino más fácil.
Sigue dándole color a este mundo,
conviértelo en un lugar habitable.

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